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Lic. Verónica Juárez Piña
Secretaria
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Nuestra vigencia
27 Aniversario del PRD
“He visto el futuro, y funciona”
Lincoln Steffens, periodista americano

Ya perdí la cuenta del número de editoriales que vaticinan la muerte del PRD. Dicen que sólo falta que nos saquen de la capital del país y que no habrá ni quien apague la luz. Que el PRD es más parecido a un zombi que a un partido político; un muerto viviente que se pasea con sus últimas bocanadas de oxígeno. Nos diagnostican todo: problemas del corazón, de la cabeza y hasta de columna vertebral. De acuerdo a estos intérpretes del futuro, ya no emocionamos a nadie, demostramos ser igual que los demás y el 2018 será nuestro fin como partido político. No deja de sorprenderme que nada se diga de otros partidos políticos que atravesaron crisis estructurales y complejas. Es una cantaleta que se repite, nos la dijeron después de la elección de 2006, tras los resultados de los comicios intermedios de 2009 y, por último, después de la elección presidencial de 2012. Nos están matando desde hace una década, y aquí estamos, aquí seguimos.

Decir que el PRD no atraviesa una situación difícil, es mentir. Como todo Partido Nacional, que ha sido capaz de representar a millones de votantes, la merma de voto que obtuvimos el año pasado fue un duro mensaje para nosotros. Ni en nuestros peores augurios esperábamos los 10.8 puntos que nos dio el electorado nacional. Sin embargo, tras esos resultados, nos dimos manos a la obra para construir un PRD que sea atractivo para el futuro. Entendemos que la modernización de nuestro partido es una obligación. Entendemos que en un contexto en donde el PRI lleva tres años consolidando la restauración política del viejo régimen, y antes lo hizo desde las gubernaturas; el PAN sólo entiende de neoliberalismo y reformas como la energética, aunque coincidimos en la apuesta por la transparencia y el combate a la corrupción; en donde el Partido Verde es el símbolo del cinismo y la opacidad, y Morena es volver a esos años en los que había que devaluar la moneda cada año por irresponsabilidad económica, el PRD tiene un papel fundamental que jugar.

Yo le pregunto amable lector: ¿Cuáles son los países que admiramos? ¿No fueron construidos por izquierdas modernas y democráticas,  no por tentaciones de vueltas al pasado? ¿Usted cree que Ricardo Lagos, modernizador del Chile post-Pinochet, hubiera acordado algo con López Obrador, con Dante Delgado o con Peña Nieto? ¿U olvidamos que Felipe González, un socialdemócrata, de izquierda moderna y progresista, fue quien permitió que España diera el salto hacia el país que es hoy y multiplicar el ingreso por persona en más de cinco veces en dos décadas? ¿O qué decir de Mitterrand en Francia? La vía socialdemócrata, la que quiere conjugar con firmeza las políticas sociales, el combate a la pobreza y los derechos a la educación y a la salud, con la democracia y las libertades modernas, es el régimen que ha triunfado en el actual siglo. No es cierto que triunfó el capitalismo sin límites. Hasta los Estados Unidos, el centro bíblico del capitalismo mundial, tiene una economía en la que el Estado gasta el 40% del Producto Interno Bruto. Tampoco triunfó el socialismo irresponsable que aniquila la libertad. No es cierto, el siglo XXI no es de los populistas, ni de los neoliberales, esta centuria es de aquellos que puedan conjugar mayor calidad de vida, mejores servicios públicos y libertades para todos.

Somos vigentes porque somos el único partido que quiere un Sistema Social Universal. Queremos que todas las niñas y niños entren a la escuela, que las y los jóvenes no queden fuera de la Universidad y que no haya una sola persona que muera en la sala de espera de un hospital. El cinismo del PRIAN que ha gobernado este país en los últimos 16 años de forma ininterrumpida, pactando todas las reformas que desmantelan los derechos de las y los mexicanos, se ha llevado entre las patas al IMSS, a los hospitales públicos, a las universidades y los apoyos a los más desfavorecidos. La locura ha llegado a tal nivel, que durante el periodo de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, se ha gastado más en subsidiar la gasolina que en salud y educación. Y qué les digo de Morena, ellos no quieren un Sistema de Seguridad Social moderno en que el ciudadano no reciba prebendas sino derechos, quieren un sistema de subordinación manejado por clientelas y esquemas corporativistas. El PRD es el único partido que sabe qué tipo de Estado quiere, qué modelo de Gobierno y qué clase media quiere construir. Ni el viejo Estado Mexicano clientelar, pero tampoco el Estado neoliberal que abdica de sus funciones, en el PRD queremos un Estado moderno que parte de un hecho indebatible: las mexicanas y mexicanos son sujetos de derecho, las garantías constitucionales son obligaciones para el Gobierno no son dádivas.

Somos vigentes porque somos el único partido capaz de castigar la corrupción. Lo demostramos con cada uno de los casos de corrupción que han brotado en el partido. No hemos vacilado ni un instante: quien mete la mano en la caja pública, quien maneja el dinero de todos como si fuera privado y quien obedece a intereses que no son los de la gente, automáticamente están fuera del partido. En otros partidos políticos tienen el pacto de la impunidad: si el corrupto es de mi partido, lo protejo incondicionalmente. La corrupción es un cáncer para nuestro país, y la impunidad es su virus. No podemos prometer que en el futuro no saldrá algún indeseable que haga de la corrupción su modus operandi, pero lo que sí podemos prometer es que ningún caso quedará impune. No son palabras, son hechos verificables y garantizables. En el PRD no protegeremos a ningún corrupto.

Somos vigentes porque somos el único partido que combate la desigualdad hasta las últimas consecuencias. La desigualdad es el muro que separa a las y los mexicanos. Mientras unas y unos tienen todo, el resto sufre de pobreza, carencia de oportunidades y rezago. La desigualdad es la batalla del siglo XXI, no sólo en México sino en el mundo. La desigualdad no significa simplemente una condena moral, sino que es un atavismo que nos impide crecer económicamente y que afecta la estabilidad de nuestra democracia y de las instituciones políticas. En el corazón del proyecto político del PRD se encuentra la desigualdad, ya sea de acceso a la salud, a la educación o la tremenda brecha en concentración de riqueza que pervive en nuestro país. Nadie puede decir que la izquierda, la auténtica no la populista, ha perdido vigencia cuando cuatro empresarios de nuestro país concentran nueve puntos del Producto Interno Bruto. Sólo el PRD, con un proyecto moderno y distributivo, puede hacer frente a este gran reto que desvertebra a nuestra nación. No hablemos de banderas, ni de nacionalismos simplones, cuando 53 millones de mexicanas y mexicanos viven en pobreza. Hacer Patria es construir un país con oportunidades para todas y todos.

Por último, somos vigentes como partido porque somos los únicos que nos dejamos la piel por las libertades de la gente. Mientras otros partidos se esconden en la falsa rentabilidad electoral, nosotros acometemos el reto con la seguridad de que el tiempo nos dará la razón. Cuando al principio planteamos los matrimonios entre personas del mismo sexo, nos dijeron que era suicida y que perderíamos elección tras elección. Resultado: más de 60% de los votos en el DF, victorias en Michoacán, Tabasco y Morelos. Después nos condenaron a muerte por garantizar el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo. ¿Y qué creen? Hoy el 71% de las y los capitalinos respalda la legislación. Luego, nos dijeron irresponsables por decir alto y claro que era tiempo de acabar con el prohibicionismo y el fracaso de la política de drogas. Tres años después, la Suprema Corte nos dio la razón, y hoy el PAN y hasta el PRI contempla sumarse a la regulación. Es así, nos dicen que somos unos muertos vivientes, que el PRD está en vías de desaparición, y sin embargo todos los temas que proponemos terminan con legislaciones y aprobados. Bonita forma de morir.

El PRD nació como un instrumento de las clases medias y populares para transformar la realidad. Nuestro proyecto está clarísimo: estado del bienestar para todas y todos, combate a la desigualdad, terminar con la impunidad en materia de corrupción y construir un país seguro y pacífico de la mano de las libertades ciudadanas. ¿Quién más puede hablar de una agenda así? Entonces: ¿Somos vigentes o no?



Lic. Verónica B. Juárez Piña
Secretaria de Gobierno y Enlace Legislativo del CEN del PRD
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